Sanar a lágrima viva,
sentirse triste tras una gran sonrisa,
querer que la fiesta acabe
cuando nada empezó todavía.
Salir a luchar y descubrir heridas
sentirse vivo durante la agonía
dejar que todo brille en mitad de la oscuridad
desvanecerse en sueños que te arropan sin piedad.
Sentir el viento acariciando el mar,
volver a ese instante por siempre jamás.
Romper el silencio por la senda oscura
el sabor amargo, la soledad
mojarse en caricias en mitad de la penumbra
pensar que todo está cerca del final.
Partir el plato al empezar la comida,
desnudar el alma delante de un cristal
arañar el aire gritando silencio
ahogarse en medio de cualquier bar.
Escuchar al río que dejó de fluir,
seco en el tiempo que nos tocó vivir.
Escribir palabras, sentir versos
esperar que no decaiga,
no perder del todo el anhelo.
Derramar el vino sobre el mantel
sentir el desgarro, sentir la hiel,
escuchar el relato del amante emocionado
adormecer el lánguido sentimiento,
no querer volverte a ver.
Destellos en el cielo al atardecer,
días de verano a los que no quieres volver.
Que del espejo el reflejo que sale
tus ojos no reconocen al mirarse,
morir y revivir en el mismo instante
sentirse fuerte, sentirse un cobarde.
Al caer la tarde ella te espera,
sabes como funciona, no es la primera
que roza tu mejilla y dejas de respirar
sientes la fuerza, sientes la tempestad.
Tras el paraguas de la indiferencia,
tras la ira de la adolescencia.
Te levanta como si fueras pluma,
como si el viento se colase por tus fisuras
cambiando tu mundo de par en par
bendita tregua en esta tempestad.
Rueda por tu piel el sentimiento
del que se siente reconfortado
la lucha es larga en el camino empedrado
grita por fin la vida, volviendo desde el pasado.
Otoño 2025.