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lunes, 6 de abril de 2020

Eternidad

Él era la imagen eterna
del artista complejo.
Poeta sin prisa,
ternura hecha canción,
verdad sin tapujos
y lágrimas en el corazón.

Recuerdo lo del bailar
despacio y sin prisa
con dulces novias
vestidas de tul,
donde invocaban al demonio
tocándose, en aquel ataúd.

Recuerdos, leyenda y virtud,
de los que llegaron
y se anclaron,
al alma nunca fallaron
y que ahora ya añoramos.

Te nombraré algún alba,
cuando ella me venga a recoger
a la hora de los paseos, malditos,
que me contaste siendo pequeñito
y aún ahora no puedo entender.

Maldita la vida,
maldita la inspiración,
no sólo me debes la pena
y todas las noches en vela,
me debes también aquella canción.

Aute, Madrid y pasión,
leyenda del suburbio,
tu guitarra, mi tabaco rubio,
estos versos son
y serán siempre tuyos.

Dedicado a Luis Eduardo Aute.
Primavera 2020

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