Perdido entre las ramas de la memoria,
adormecido entre surcos del ayer,
cabalga como el día de la victoria
un recuerdo que le hace estremecer.
De recordar su pelo al viento,
su perfume y su olor,
de mirar sus negros ojos
de aquel regalo, de aquella flor.
De las noches de verano,
de la primavera y el sol,
de las largas noches de invierno
Del otoño, de su canción.
De lagunas se llena el pensamiento,
de destellos, de sombras y veneno.
Su corazón cansado no palpita
cada vez que recuerda su sonrisa.
Gastado rostro, arrugado
por la vida y por el pasado,
que la brisa del mar no te borre
ese amor sin reproches.
Descansa por siempre la huella
que en tu alma hizo mella,
Diciendo adiós a la vida,
Diciendo hasta siempre, amada mía.
Invierno 2019