Postrado ante la larga escalera
de lo que antes fue una vida entera,
de naufragio, de azahar y hierbabuena,
de colores vivos, de blancas azaleas,
del polvo y de caminos abandonados,
aquellos que evocan a un triste pasado.
Observo retales esparcidos por el suelo,
cenizas que en el alma crean anhelo,
cercenan la esperanza de encontrar
algún recuerdo no envenenado,
de cuando volar no suponía pecado
y las noches servían para no madrugar.
De tentación se viste hoy mi cama,
con ganas de encontrar si algo calma
la intención de salir corriendo,
de la inquietud, de estos pensamientos,
de las ruinas que apuntalan todos mis cimientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario